Cuando un niño hace repetir lo que se le dice, respira por la boca, sufre frecuentes procesos catarrales o congestiones nasales, debemos pensar que puede tratarse de un déficit auditivo y no de un problema de carácter. Es muy frecuente en niños menores de 7 años, sobre todo en invierno y al principio de la primavera.
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El oído medio debe recibir aire desde la parte posterior de las fosas nasales, a través de las trompas de eustaquio, si estas quedan obstruidas debido a procesos catarrales o congestiones nasales, se crea una dificultad en la renovación del aire de la caja timpánica y aparece un líquido que brota a través de ella, debido al aumento de la secreción de las células seromucosas. Esto provoca una dificultad en la transmisión sonora, produciendo el síntoma principal: la hipoacusia. El niño se queja de sensación de taponamiento y de presión.
Este proceso se llama otitis serosa. Esla inflamación del oído medio. Esto conlleva que haya una disminución de la agudeza auditiva y una dificultad para entender que se le dice. Puede interferir en la adquisición correcta del lenguaje o afectar en el rendimiento escolar. Si se trata correctamente no deja ninguna secuela. Es muy importante cumplir el tratamiento prescrito por el médico (vacunas, lavados nasales y drenajes timpánicos, entre otros), ya que nos evitará la aparición de complicaciones, que pueden tener consecuencias sobre su oído y su audición.